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Qué preguntar antes de contratar a alguien para su web

Las preguntas que protegen a quien no lee código: quién es dueño del dominio, quién es dueño de las cuentas, qué pasa si la persona deja de contestar y cómo se ve un traspaso justo.

Escrita por MarYan. Actualizada el 18 de septiembre de 2026. Texto en revisión: todavía no la revisó una persona nativa en español.

Usted no tiene que aprender a programar para contratar bien. La mayoría de los problemas que vemos no son de código: son de propiedad y de contacto. El sitio quedó bonito, y dos años después nadie puede cambiar un horario porque el dominio está a nombre de otra persona y esa persona dejó de contestar el teléfono. Estas preguntas se hacen antes de pagar, por escrito, y no ofenden a un buen profesional. A uno bueno le alegra que se las hagan.

1. Las cuentas: ¿a nombre de quién queda cada cosa?

Esta es la pregunta más importante de todas. Pida que el titular sea usted o su empresa en las cinco cuentas de siempre:

  • El dominio.
  • El hospedaje del sitio.
  • El correo del negocio.
  • El Perfil de Empresa en Google.
  • La cuenta de cobros, si el sitio vende.

La persona que trabaja para usted entra con un acceso de administración, no como titular de la cuenta. Cambiar eso después es posible pero lento, y a veces imposible si la otra persona no coopera.

Para un dominio .au la titularidad se registra a nombre de una persona o empresa con presencia australiana, normalmente acreditada con un ABN o un ACN, según las reglas de auDA. Puede consultar el registro público de auDA y ver a nombre de quién figura el suyo. Para dominios .com y similares, la política de traspasos de ICANN fija los plazos y el procedimiento, y también sirve leerla antes de discutir.

2. ¿Puedo entrar yo, hoy?

No alcanza con que le digan que sí. Durante el proyecto, entre usted una vez a cada cuenta con su propio usuario y su propia contraseña. Si algo falla, se descubre mientras la relación es buena, no el día de la pelea.

Nunca entregue la contraseña de su cuenta personal de Google. Los perfiles de empresa y los paneles serios permiten invitar a alguien como administrador. Quien le pide su contraseña en lugar de pedir un acceso propio le está pidiendo algo que ningún profesional necesita.

3. ¿Qué pasa si usted desaparece dos semanas?

Pregúntelo con esas palabras. Es la situación que de verdad ocurre, casi siempre sin mala intención: la persona cambia de trabajo, se muda, se enferma, se cansa del freelance. Las respuestas que le sirven:

  • Con qué herramientas está hecho el sitio, dichas por su nombre, para que otro profesional pueda continuarlo.
  • Si hay alguien más que conozca el proyecto.
  • Dónde están guardados los archivos y los accesos, además de en su computadora.
  • Cuánto tarda en contestar normalmente y por qué canal.

Desconfíe del «sistema propio» que solo esa persona puede tocar. Un sitio hecho con herramientas conocidas lo puede mantener cualquiera. Uno hecho con un sistema privado lo puede mantener una sola persona, y eso tiene un precio que no está en el presupuesto.

4. ¿Qué me entrega exactamente y cuándo?

Pida una lista escrita antes de empezar: las páginas, quién escribe los textos, quién consigue las fotos, si incluye la carga de sus productos o servicios, si incluye el formulario de contacto y si alguien lo va a probar. Pregunte qué cosas suben el precio a mitad de camino, porque siempre hay dos o tres.

Y pregunte por el mantenimiento por separado: qué cubre, qué no cubre, cuánto cuesta el cambio típico y cómo se cancela. Una cuota mensual está bien si dice qué incluye y usted puede salirse.

5. Referencias que se puedan verificar

Pida dos sitios que haya hecho y hable con esos dueños. Dos preguntas alcanzan: ¿contestó cuando algo se rompió? y ¿el sitio sigue siendo suyo? También pida la factura con ABN, y verifique ese número en ABN Lookup, que es público y gratuito.

Señales de alerta

  • Le ofrece comprar el dominio «por usted» con su propia tarjeta y no le da el acceso.
  • Le promete el primer lugar en Google. Google no vende posiciones y nadie puede garantizarlas.
  • Le cobra una mensualidad sin decir qué incluye ni cómo se cancela.
  • No hay nada escrito, solo mensajes de WhatsApp sueltos.
  • Le pide sus contraseñas personales.
  • Se molesta cuando usted pregunta quién es el dueño de las cuentas.

Cómo se ve un traspaso justo

El día que termina el trabajo, o el día que se separan, usted debería recibir:

  1. La lista de todas las cuentas con el titular de cada una, y usted como titular de las suyas.
  2. Los archivos del sitio y una copia de la base de datos si la hay.
  3. El dominio en su propia cuenta de registro, no en la del proveedor.
  4. Los accesos de administrador, con las contraseñas cambiadas por usted después del traspaso.
  5. Media hora de explicación, grabada o escrita, de cómo cambiar un horario, un precio y un texto.
  6. La factura final con ABN.

Ponga esa lista en el acuerdo desde el principio. Un traspaso que se pacta antes de empezar cuesta cero. Uno que se negocia al final cuesta dinero, abogado o el sitio entero.

Lo que la ley ya le da

En Australia, los servicios que usted contrata están cubiertos por la ley del consumidor, que es el Anexo 2 de la Competition and Consumer Act 2010. Entre otras cosas exige que el servicio se preste con el cuidado y la pericia debidos y dentro de un plazo razonable cuando no se pactó uno. La ACCC explica estas garantías en su sitio. Tener un documento escrito, aunque sea de una página, es lo que convierte ese derecho en algo que se puede reclamar.

Una página alcanza: qué se entrega, para cuándo, cuánto cuesta, quién es dueño de qué, y qué pasa si alguna de las dos partes se va.

Fuentes

Consultadas el 18 de septiembre de 2026.

Esta guía no es asesoría legal. Para un caso concreto consulte a un profesional.

Quién escribió esto

MarYan es un equipo de desarrollo de software en Sídney. Armamos este directorio de negocios que atienden en español en Australia. Publicar su negocio es gratis y va a seguir siendo gratis: vivimos de los proyectos que nos encargan, no del directorio.

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